Madera con una resistencia naturalmente baja, a la que se confiere una durabilidad significativamente mayor mediante un complejo proceso técnico. El material se cuece en aceite entre 170° y 250° durante 24 a 48 horas. El resultado es una mejora significativa del comportamiento de hinchamiento y contracción. Sin embargo, la resistencia de la madera se resiente del proceso, que consume mucha energía. Al igual que el carbón vegetal, puede romperse fácilmente y volverse poroso. Las grietas suelen formarse con el envejecimiento.
