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Origen |
Europa, poblaciones de pino autóctonas |
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Densidad bruta |
aprox. 400–500 kg/m³ (ligeramente variable tras el tratamiento térmico) |
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Clase de durabilidad |
Clase 2–3 (aumentada por el tratamiento térmico en comparación con el pino sin tratar) |
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Contracción radial |
reducida en comparación con el pino sin tratar (dependiendo del proceso térmico) |
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Contracción tangencial |
también notablemente reducida en comparación con el pino sin tratar |
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Color de la madera |
amarillo cálido a marrón dorado a marrón medio oscuro; el envejecimiento es posible sin mantenimiento |
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Estructura de madera |
anillos finos, estructura típica de madera de conífera; más homogénea después del tratamiento |
Origen y carácter de la madera
El pino termotratado utiliza pinos autóctonos: poblaciones establecidas y de crecimiento frecuente en Europa Central. El tratamiento con calor y en condiciones controladas modifica las propiedades de la madera de forma selectiva: se reduce la humedad, disminuye la tendencia a contraerse y expandirse, y la madera puede volverse más resistente a la intemperie. Al mismo tiempo, el pino sigue siendo una madera de conífera blanda: modificada térmicamente, pero en su naturaleza material básica no es equiparable a las maderas duras.
Termotratamiento: efecto, pero con concesiones
El tratamiento térmico permite mejorar la durabilidad y la estabilidad dimensional: el pino termotratado puede clasificarse posteriormente en la clase de durabilidad 2–3. Esto aumenta la resistencia a la intemperie, los hongos y la humedad. Por otro lado, el proceso modifica la estructura celular: la madera puede volverse más quebradiza, y la resistencia mecánica y la elasticidad se ven afectadas. Especialmente en el caso de fuerzas puntuales o cargas elevadas, los informes de experiencia demuestran que la madera de conífera modificada térmicamente puede mostrar signos de desgaste o deformación con relativa rapidez en comparación con las maderas duras.
Sostenibilidad con una mirada crítica
El pino termotratado destaca por sus materias primas locales y la ausencia de productos químicos. Sin embargo, el consumo de energía para el tratamiento térmico sigue siendo un factor de sostenibilidad: dependiendo del proceso, las ganancias ecológicas pueden verse relativizadas por el elevado consumo de energía. Además, el pino, incluso modificado, es una madera que requiere cuidados, que puede desgastarse más rápidamente que las maderas duras si se utiliza intensamente o en condiciones de humedad en exteriores. Quien utilice pino termotratado por conciencia medioambiental y de costes, debe ser realista: la ventaja ecológica es limitada, no se da automáticamente.
Fuentes:
my-harry ,Filzgleiter ,EGGBI – Grundlagen Thermoholz
